jueves, 3 de marzo de 2011

Un optimista sin esperanza


¿Por qué tan temprano, Bartolo? Pues la escuela para adultos es en la noche y cambié el turno, de ahí me vengo para acá.
Vieras que rete bonita está la noche cuando se anda despacito... y pues, llego para acompañarte en el desayuno. ¿Y a qué hora duermes? No, pues, Bartolina, al ratito. ¿Y a qué hora trabajas en el campo? Mejor contéstame tú, ¿por qué tantas preguntas? ¿No querías que dejara de ser analfabeto?, bueno, mi morenita, pues eso cuesta harto. ¿A poco también los viejos como tú  tienen que entrarle a las coperachas en la escuela? No Bartolina, digo que cuesta tiempo. A ver si por las letras no descuidas la siembra. !No, pues, eso ya lo hicieron otros y pues de discursos no comemos! Ves, Bartolo, por eso te lo digo. Bartolina, no sabes que bonito siento cuando voy por la calle y me digo: Bartolo, esa de ahí es una "i" y si la junto con la otra y la otra y la otra dice: a chin... Pues en dónde andas leyendo Bartolo, esas son puras groserías. Pues en las paredes, Bartolina, en las paredes, porque todavía no me dan los libros. ¿Pues qué no han llegado a tu escuelita? Pues no, Bartolina, andan bajos los presupuestos. A ver Bartolo si no sale peor y ni recursos para el campo ni para los analfabetas y te quedas sin cosechas y sin aprender a leer. !Qué!, ¿me preparaste para el desayuno tacos de trompa? Pues mi Bartolo, si sigues de optimista ni de eso nos va a alcanzar para cuando nos casemos. Mi Bartolina chula, arrímese para acá, verá que en cuanto sepa leer me dan un puesto en la presidencia municipal. ¿A poco para eso deben saber leer? !Ay morenita, yo que pensaba que amanecías contenta! Pues cómo voy a estarlo con las noticias tan feísimas, muertos por todos lados, aquí cerca y allá lejos, óyeme bien Bartolo, el chamuco anda suelto y a mí me dan ganas de afilar el machete como lo hizo tu amigo Eufrosino, vieras nada más que re mal me siento; y luego vienes tú con tus chin... que lees en las paredes. Pues no pongas las noticias, Bartolina. Pero si me enteré en el mercado. Pues ya no vayas al mercado. Pero si lo cuenta toda la gente. Pues ya no platiques con nadie, sólo conmigo, morenita chula. Quédate quieto, Bartolo, andas muy mano suelta. Pues hay que disfrutar, Bartolina, porque como leí en la pared, a todos nos va a llevar la... y si no te puedo levantar el ánimo al menos déjame que te levante la falda. Hoy no, Bartolo, la manteca no está para amasar tamales.
No lo estaba ni en Zonzonique ni en los pueblos de alrededor. Una bruma inusual comenzó a oscurecer la mañana, las mujeres se tapaban las bocas con los rebozos, los hombres se cubrían los ojos con los sombreros.


No hay comentarios: