martes, 17 de julio de 2012

El voto de los penitentes


Yo creí que ya lo habían levantado los zopilotes. Cómo cree, Bartolina de mi alma, nada de eso, anduve bien atareado, no se imagina lo enorme que es el purgatorio. Y puedo saber ¿por qué? Pues con eso de la revolución, ya lo sabe, preciosa, no se haga. Primero me aventé tres meses del otro lado; viera como son de apetitosas esas almas del más allá del norte… se quieren tragar todo y les dije que no, otra vez venderme al diablo, después de los trabajos que me costó salir del infierno… Buscábamos consejo con la intención de armar bien nuestra revolución, no ser sus lame botas. Y a mi qué me va o me viene, pues, el caso es que me dejó abandonada y eso es lo que me importa; ya hasta estuve tentada a buscarme otro hombre… No sea así, mi Bartolina chula. Y el demás tiempo qué, Bartolo, ¿no le rezaron y se me chiqueó


Pero mi chula, si anduve bien ocupado con los compadritos. ¿Con quiénes, Bartolo? ¿Los de la Panza Rellena de Inmundicias…? No me diga que con los de la Poca Abuela Materna… Tranquila morena, nosotros tenemos nuestro propio grupo y somos hartos, más de 132, casi, casi le digo que todas las almas estamos, casi, casi unidas; este purgatorio ya no debe seguir así; ya tenemos un montón de ideas, muchos hasta comenzaron sus proyectos en este desmoche de lugar y pues, estamos rete ilusionados. 


Y a mí qué, Bartolo, usted me dejó solita y bien calientita. Ya pues, mi chula, por eso vine un ratito. ¿Un ratito? Bueno, pues, mi florecita de panteón, un ratote. ¿A poco se tiene que regresar, Bartolo? Pues sí, porque los trancazos están duros, fíjese que anduvieron repartiendo boletitos para el cielo y eso usted sabe que sólo se gana con el propio trabajo, digno e intenso; a otros les prometieron que los ángeles los llevarían al mismito trono del “señor de las maravillas” y pues se nos confundieron muchas almas. Ájale, ya habla usted como político. Ni Dios lo quiera, esos nada más echan fuera las palabras que queremos escuchar, pero están más vacías que el pozo del compadre Pánfilo. 


(Este señor es Pánfilo. Una noche de copas les dijo: "les apuesto un ojo a que encuentro agua en el pozo. Como podrán observar, fracasó en el intento)


Bartolo, a mi me duele harto que se aprovechen de la buena voluntad y las ganas de todos nosotros de convertir este lugar en el paraíso. Mi Bartolina, ya habla usted con propiedad, como si hubiera ido a la escuela. ¿Pues qué cree que hice mientras usted me abandonó? Venga, acérquese, hoy vine bien bañadito y perfumado... ¿Para ganar mis votos? 


No chula, lo que me gustaría es ganarle a usted otra cosita. Arrímese, empalagoso y siga contándome. Viera, Bartolina, también se madrugaron a los miedosos, esos que ya tiene un kilo y no quieren arriesgar ni un frijolito. ¿Y cómo le hicieron para envolveros como tamales y no se dieran cuenta de la verdad? Pues los panzones, que son muchos y viejos gallos, pusieron al frente a un gallito copetón con muy buen plumaje; ya sabe, Bartolina, para que le apostaran los que no saben de peleas. ¿El gallito de la granja de animales del pelón y la maestra? Así podríamos resumirlo, Bartolina, el caso es que lo engordaron y engordaron por varios años y como le hacía falta una compañera vistosa o mejor dicho, muy vista, le eligieron una gaviota… ¿Gaviota? Bueno, gallina, para que me entiendas; ¿por dónde iba? Con la gallina, Bartolo. Sí, pues, con la gallina que ya hasta se come sus propios huevos porque la tienen bien picoteada, bueno, esa es otra historia que no viene ahora al caso; tan llamativos son, que muchas almas se sintieron en palenque catrín y les apostaron. 


Cúchale, Bartolo, a ver si no se les suelta el gallito en cuanto le pongan las navajas y arrea con todos, hasta con nosotros. Así es, Bartolina, muchos lo sabíamos pero cuando nos tocó ir a votar pasó de todo; como yo ya sé leer y hacer numeritos, pues 2 más 1 no dieron 3 y eso fue porque otros sumaron y restaron como se les antojó. ¡Vamos, Bartolo, ni porque estamos en el purgatorio aprenden a ser derechos! Bartolina, entiende, si son legales se les acaba el privilegio. Sus palabritas nuevas me confunden, mejor dígame, Bartolo, ¿quién ganó? ¡Pues eso mero queremos saber! Quién ganó pero con ley; pedimos ver las cuentas y ya nos hartamos de los cuentos. Bartolo, a mí no me vuelven a sentar en la nopalera, ni me van a mandar a parir chayotes, ni ninguna gallina o gaviota me va cagar encima, si las almas vendidas siguen con chanchullos, yo también le entro a los trancazos. Tranquila, mi potranca, justo eso es lo que no queremos, por algo diosito nos dio lengua e inteligencia; buscamos diálogo y respeto. Pues si no son trancazos entonces me aviento a las mentadas de madre. Calma, mi chula, tampoco buscamos arreglarlo a gritos y sombrerazos. ¿Entonces? Mira, bonita, ya los papelitos de la elección están enlodados, entonces queremos otra vez dar nuestro voto y que se cuenten bien. ¿Pues quienes hicieron las sumas, Bartolo? ¿Las de verdad o las de mentiras? Otra vez ya me hiciste bolas el atole, Bartolito. Mi chula, muchos quieren ir rapidito al cielo y sin ningún esfuerzo, los que están atrás de los panzones y los de las abuelas, les sueltan un puñadito de maíz y pues se venden, pero no saben que “esos”, los que cucharean en la granja, son chinches de canes mayores. Más me enredas, Bartolo. ¡Entiende Bartolina, hay una bola de cabritos allá arriba…! Ya, pues, desde que aprendió usted a leer y le da por las metáforas granjeras, no entiendo nada. Pues más vale que se aplique, prietita linda, porque o nos ponemos todos avispas, o nos almuerzan los chichicuilotes de barranca, por no decir que nos llevará el de los cuernos a tostarnos en carbón. Dirá usted, Bartolo, que el cabrón nos arrojará a la tiznada. Esa boquita tan sabrosa, que palabrotas es capaz de decir, por eso me encanta, por inteligente y bonita; hasta me dan ganas de apretujarla junto a mi corazón. ¡Párele, Bartolo, “eso”, no es su corazón! ¡Ándele, prietita, nada más la puntita. Esa mentira mexicana ya no me la creo; ¡Bartolo, suélteme o le tuerzo los bigotes. ¿Torcidos?, pero si me los tiene bien untados en manteca, como el pelón, los del teatrito y la maestra, a muchas almas penitentes…








lunes, 16 de julio de 2012

Preámbulo


Mi chula, no viene a visitarla porque ando ocupado, como ya sabe, ayudo a mis compadritos con su revolución. ¡Bartolo!, ¿a poco piensan desempolvar los cañones…?; ya sé, no me diga, a sus compadres apenas les quedan pistolitas… 

Con respeto, Bartolina, el que usted traiga el fusil y las carrilleras bien fajadas sobre esas formas tan femeninas, no desmerece las armas que puedan portar mis compadritos. Pues como lo veo, mi apreciado Bartolo, si se les disparan en lugares inapropiados, no necesitaremos regresar al infierno para saber de qué se tratará su mentada revolución. 


Por qué tan pesimista mi chatita linda, queremos entretenernos un poquito y ver si mejoramos de una buena vez este purgatorio tan olvidado por diosito y sus encargados, al fin que ya estamos todos en la olla y poco perdemos si nos arriesgamos. Bartolo, corrija: estamos en la caja los más favorecidos y otros en fosas clandestinas, pero aún así conservamos la dignidad y la paz, yo no quiero otra revolución aunque sea para pasar el rato. ¿Se imagina? Más bien: ¿se acuerda? Me niego a que mis huesitos terminen  otra vez entre los colmillos de algún perro por andar de revoltosos y aventados; bastante les costó a mis hermanitos andarlos recogiendo por entre las piedras del río. ¡Mejor se organizan usted y sus compadres y trabajan de verdad! 


En eso estamos, chata, en eso estamos; verá, pues, nos dimos cuenta que no podemos seguir acalambrados como si el cielo no fuera también para nosotros. Entienda, morenita, queremos evitar que nos lleve el patas de cabra, por no decir el cabrón que mete las patas... A ver, Bartolo, ¿ya se le olvidaron los muertos de la Revolución? ¿Van a encender infiernitos en el purgatorio? Nosotros no, Bartolina, por eso se va a organizar una votación muy bien vigilada. ¿Y usted aún cree en eso? Pues, sí, Bartolina; ya verá mi chula, si ganamos, el campo se va a vestir de maíz, de trigo, de sorgo, de verduras, de ríos limpios, de frutales… ¡Y comeremos bien y pasearemos y viviremos en casitas con techo de tejas, y… ¡Bartolo! Sí, mi corazón. ¡Deje de jugar con los botones de mi blusa y despierte! En eso estamos, Bartolina, mis compadres y yo estamos abriendo los ojos y los oídos... Pues “eso” que ya también se despertó y hasta se estiró, me lo pone otra vez a dormir, porque mis virtudes valen más que su revolución. 




lunes, 9 de enero de 2012

No se quiera despeñar, Bartolo


¿Cómo amaneció mi reina Bartolina? ¿A poco se pasó la noche vigilando por si llegan las almas del 2012? Mi preciosa, ¿qué tiene dentro de esa cabecita tan hermosa? No sea pegajoso, Bartolo, parece resina de ocote. Ándele, arrímese, me quita el aire. Quién entiende a las mujeres, si uno es cariñoso, malo, si no, peor. ¿Y si le digo en inglés cuánto la quiero? Ya va a empezar con sus groserías.


Dije inglés no ingles. Escuche que bonito se oye: Ay lobe youuuu. Parece chillido de coyote, Bartolo, ya deje esas tonterías, a poco se quiere usted despeñar como el del copetito; para los que apenas  entienden y hablan el español, es mejor no ponerse en ridículo intentando otras lenguas. 


¿A poco se necesita tener otra lengua para hablar inglés? No le digo, eso de querer armar de nuevo su revolución lo está volviendo engreído y tarugo como el candidato.

No me confunda, Bartolina, no me confunda con ese señor; ese ya nació así; yo a lo mejor soy engreído pero no tarugo, mire que yo si entiendo de muchas cosas y podría sentarme a platicar hasta con los regentes del infierno. 

Pues entonces déjese de babosadas y póngase a trabajar en vez de andar gastando los centavos en organizar su revolución. No es mía, es de mis compadres, yo sólo les sigo la corriente. ¿Y por eso ahora trae la cachuchita en lugar de su sombrero? Pues es que me la regalaron por ir a ver al del copetito. Bola de borregos… Me decepciona, Bartolo, me decepciona. Para que aquí todo mejore necesitamos alguien con corazón, que le circule la sangre por el cuerpo y en especial por la cabeza. Pero mi Bartolina, eso no es posible, acaso se le olvida que ya estamos muertos. Pues entonces alguien con los tenates en su lugar pero que no piense con ellos sino con el corazón y la cabeza juntas, que no tenga mano larga, que sea instruido y sobre todo que nos quiera a todos nosotros y a este mundo tan olvidado de Dios y tan cerca del diablo, porque estar en este más allá no es fácil, ¿o sí Bartolo? No se me ponga a tristear, mi Bartolina, algún día veremos la luz y mientras tanto vamos a darnos cariñitos, ya sabe usted que yo la quiero. ¡A ver, Bartolina, se lo dije en español y me paró la trompa! ¿Quién entiende a las mujeres? Al menos un besito de despedida…





jueves, 29 de diciembre de 2011

Rutas sagradas en la ciudad de México


Somos testigos de una época de ciclos que se extinguen y otros que nacen con fuerza inusitada. Durante la era de Piscis fue el Himalaya en donde se concentraron las principales energías cósmicas. El 21 de marzo de 1948, al iniciar la era de Acuario, es la Cordillera de los Andes la heredera de ese fluir cósmico el cual se transmite al resto de las montañas del Continente Americano. 
De los siete Nadis o Chakras planetarios, la Madre Tierra posee dos situados en la Cordillera de los Andes, más los correspondientes a México y Perú. Nos unimos al esfuerzo para apoyar la reactivación de la memoria ancestral de Nuestra Madre Tierra y recuperar el vínculo sagrado con nuestra Tonantzin Tlalli. Se anuncia el despertar a una nueva cultura planetaria, amorosa y consciente. 
Los abuelos mayas insisten en la necesidad por despertar la conciencia de toda la humanidad a una nueva sensibilidad, así, novedosas e infinitas posibilidades se abrirán para todos los seres vivientes. Invitan a sumar esfuerzos y tomar la responsabilidad de cambiar nuestro hogar que es la Madre Tierra; ¿cómo?, por medio de una nueva comprensión dirigida a la construcción de una Nación Humana y Universal en la cual las diferencias lleven a la unidad. No es una postura religiosa o política, es un quehacer humano que atañe a todo tipo de ideologías.
Son tiempos de retos y debemos prepararnos para afrontarlos y trabajar por el equilibrio tanto personal-interno como el de nuestro entorno, y sumarnos al esfuerzo mundial por el fortalecimiento del tejido de luz. Una manera es el recorrido consciente de las rutas sagradas existentes en el planeta. Una ruta conocida mundialmente es el Camino de Santiago, de cuya experiencia hablaré en otro momento.
Nos propusimos iniciar el camino siguiendo las señales contadas por los abuelos. La tradición dice que en la antigüedad, los guerreros aztecas se purificaban en los Baños de Moctezuma al iniciar la ruta sagrada que los llevaba a amplificar la consciencia. Llegamos al Bosque de Chapultepec, solicitamos permiso a los guardianes sagrados y caminamos en busca de las señales. Cruzó frente a mí un joven con una camiseta negra, la leyenda con letras blancas decía: “ayúdame a lavar mi consciencia”. Miré a Rafael, él se sonrió, levantó la mano y me indicó que continuara de frente.


Fue al otro lado del Lago Menor en donde por un instante, el sol iluminó un enorme ahuehuete. En el pasado, señales parecidas nos indicaron el lugar o el camino a seguir; regresamos entonces unos pasos y nos dirigimos a ese sitio. En definitiva la geografía sagrada de Chapultepec ha cambiado desde los años del 1500 y encontrar los actuales indicadores implicó un esfuerzo de la atención. Varios ahuehuetes de troncos centenarios nos esperaban: de ahí debíamos partir. Al tomarme la fotografía, mi cinturón quedó apresado en una de las delgadas astillas del tronco, lo agradecí al sentirlo como una señal de aceptación: yo decretaba dejar atrás mi negatividad y la naturaleza, de alguna manera, intentaba retenerme. Realizamos un alto en cada uno de los ahuehuetes y pedí me transmitieran conocimiento. La naturaleza es un libro abierto, sólo debemos aprender a leerla. 


Raíces profundas, 
ramas que sin temor 
se aproximan al cielo. 
Toqué su piel agrietada 
por los miles, quizás 
millones de insectos que 
habitan en ella; se alimentan. 




En la novela de Aguaviento dije que el camino que llevaba al cielo estaba señalado por oyameles. Así ha de ser, me dije, y quizás escoltado por seres ancestrales que con su luz guían a las almas novatas. Continué acariciando los demás gruesos troncos que sobrevivieron a Moctezuma y vivirán más allá de mi efímera existencia terrenal.



Una pareja se besaba; silencio y amor comenzaban a fluir alrededor nuestro



Al encontrar el afluente efectuamos la purificación simbólica. Visualizamos el agua correr como diminutas chispas de luz, por la mente, el corazón y a través de cada rincón de nuestro cuerpo. Cruzamos el puente; fue un momento de reflexión profunda y la transición a un estado de conciencia amplificado surgió en cada uno de nosotros. A partir de ese momento cesó el conteo de la respiración y caminamos vacíos de pensamientos, siguiendo tan sólo el pulso de nuestro corazón aunado al latir de la Madre Tierra.  
Habíamos cruzado la puerta. Los abuelos dicen que existen dos: la vertical lleva a otra dimensión (Mictlán) y Moctezuma Xocoyotzin intentó cruzarla a la llegada de los conquistadores. La puerta horizontal es el inicio de la ruta sagrada que finaliza en el punto central del Zócalo de la ciudad de México.


A la muerte del ahuehuete El Sargento, uno nuevo y más joven, heredó la autoridad de guardián y centro del Bosque Sagrado de Chapultepec. El llamado: El Tlatoani, se encuentra a un lado de una fuente y con el puente que simboliza el tránsito a un espacio de consciencia superior. 
De acuerdo con el ritual Olmeca, continuamos en completo silencio a partir de la Fuente del Quijote. No sólo detuvimos el diálogo externo sino también el fluir de los pensamientos. Una tarea difícil al encontrar cientos de personas en nuestro camino. Changüitos de colores chillantes a manera de sombreros, niños sobre los hombros de sus padres, marchantes, formas, colores, voces en amalgama perfecta conspiraban en su intento por convertir mi máquina mental en un pandemónium. Debimos evadir las distracciones visuales, cerrar la audición a los sonidos. Recurrí a las estrategias empleadas en las caminatas de poder en el Monte del Olimpo y otras montañas sagradas, clavé la mirada en las lozas del piso e inicié la marcha lenta llevando mi atención a la sensación en las plantas de los pies y a la parte superior de la cabeza.

Fuente del Quijote realizada por Fernández Urbina.
El rostro del Quijote está representado por Salvador Dalí y el de Sacho Panza por Diego Rivera.
Las actuales esculturas son copias de las originales que fueron robadas 

Al llegar a la Avenida Reforma iniciamos la tarea de enviar amor a todos los seres que encontramos a nuestro paso, a los que se viven más allá de nuestra percepción. Pensé desde mi corazón y con infinito amor en mi familia. Tomamos la Avenida Juárez, luego la Cinco de Mayo. Realizamos varios altos durante el trayecto, siempre con la atención localizada en un punto de nuestro cuerpo.
Me fue imposible seguir con mi humilde cámara fotográfica al joven que filmaba al abanderado,
 quien protestaba por algo

El zócalo rebosaba de colorido, luz, sonidos. Lo primero que vi fue a los danzantes. Un recordatorio de que estábamos a punto de concluir la caminata. Sentía el tiempo fluir de una manera diferente al resto de las miles de personas que se arremolinaban en el lugar, también mi espacio parecía ser otro, como si una invisible cápsula me rodeara. 

Anécdota para deleite de mis familiares y amigos españoles
Rafael sugirió entrar a la Catedral pues en la herrería del coro, realizada con cierto tipo de aleaciones que permiten amplificar las ondas sonoras produciendo vibraciones especiales, encontraríamos un tipo de estímulo sutil que nos apoyaría en el final del recorrido. Al entrar, el estado de quietud se perdió por unos momentos, pude sentir con claridad el dolor y la tristeza contenidas ahí adentro. Una Catedral oscura, fría; una copia de la Catedral de Puebla. Las ondulaciones del piso me hicieron sentir mareo, los pensamientos acudieron y el temor a enfrentar un temblor, ahí dentro, me desequilibró. Por fortuna, en cuanto salimos, recuperé el silencio interno.


Me emocionó llegar al centro del zócalo y ver ondear la bandera; un águila orgullosa con mensaje de unidad respondía a las caricias del viento. Se agolparon en mi cabeza datos y datos provenientes de fuentes históricas, pero aún así, mi corazón permaneció inmutable, tan vacío y tan lleno. Tan silencioso y al mismo tiempo repleto de melodías.

Despertar como una manera de sentirme tan finita y tan infinita; saberme un delgado nudo en la red que conforma el cosmos. Ciudadana del mundo, de los mundos; habitante en las diversas dimensiones y al final indispensable y prescindible ser del universo. Ser todo y a la vez la nada. Y como soy yo, eres tú. Y puedo verme en ti y quererte y respetarte como lo hago conmigo. (Me responsabilizo de estas reflexiones).


Comimos en el Café Tacuba, uno de mis preferidos. Al regresar al departamento de César Daniel, me senté a escribir  la experiencia. Aún me falta mucho por andar y descubrir; una pregunta me asalta: ¿tendré el tiempo suficiente? Al menos hoy descubrí que el límite no es la muerte.

Invitación a la montaña

Foto: Rafael Aluni


Encontré una corona en el bosque. Miré en todas direcciones; los elfos parecían aguardar el atardecer para reanudar sus juegos nocturnos. ¿Sería de alguno de ellos? Podía escuchar los susurros melódicos de las hadas, las risas de los trasgus, las vocalizaciones de la Xana venidas desde el manantial. Al parecer todos los seres guardianes de la montaña se preparaban con sus mejores ropajes; la llegada del nuevo año se aproximaba. La sombra luminosa de un duende se aproximó hacia mí. Levanté la corona ofreciéndosela, la luz se convirtió en vapores rosados y envolvió mi mano. Mi corazón se detuvo por un instante como si cientos de pensamientos llegados de las voces del bosque entraran a él. Me coroné. De entre los árboles volaron mariposas portando una capa de viento bordada con diminutas flores blancas. Me despertó la noche, los dulces cantos de la Iztaccíhuatl. 

Regresé al "Despertar" con la noticia. La montaña, los bosques, la tierra nos pedían acompañarlos en ese abrir los ojos al 2012 con alma de infante. 

Hoy preparamos 12 velas blancas y un festejo alrededor de la fogata. Los invitamos a recibir el nuevo año dejando atrás cualquier sombra oscura; con la pureza de un ser nuevo.

Eugenia y Rafael

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Un año de luz



Les deseo un año 2012 de luz, en el que cada paso se acompañe de felicidad, éxito y amor.


Foto: Rafael Aluni Montes
Lugar: Avenida Reforma, México D.F.

martes, 20 de diciembre de 2011

Las predicciones de Bartolo

Aquí no pasa nada, pero en Zonzonique todo puede suceder, más aún en esta temporada de fin de año. Pues cuéntenos compadre Bartolo, por qué tan cejijunto y pesimista. Pues mis queridos compadritos, con eso que todos se creen la vacilada de que el mundo se va a acabar en el 2012..., el día veintiuno, del mes doce, del año doce y a las doce, me imagino que de la tarde porque de noche nadie se enteraría...  Y a usted qué le va o qué le queda. Pues mucho porque mi preciosa Bartolina anda nerviosita. Pues a ella qué le va o qué le queda. ¿No sabe usted decir otra cosa, compadre? Ya no hablo, pues, mi apreciado Bartolo, exprese usted con abundancia lo que le preocupa mientras le servimos otro traguito de agua de horchata. A mí sírvanme mezcal. ¿En dónde lo tienen? Guardadito, Bartolo, no ve que fuimos a jurar a la villita, hasta escribimos el mentado papel comprometiéndonos a no tomar alcohol en todo el año. Bueno, pues, !salud! y yo les invito la jarrita con agua de jamaica. 
De verdad estoy rete triste, mi Bartolina dice que ¿en dónde fregados van a meter tanto muertito?, y peor: ¿quién lo va  hacer? Pues de verdad no lo habíamos pensado, Bartolo. Se imaginan que nos lleguen de repente millones de almas despistadas; nosotros, de a poquito en poquito, apenas y nos podemos organizar. Tiene usted razón, compadre, no lo habíamos pensado... !Pero porqué nos preocupamos si no va a pasar nada! Ya lo sé, mis queridos compadritos, pero Bartolina no y anda bien loca, de trompa parada y me maltrata cada vez que la visito; dice que sacando cuentas, deberá recibir unos doscientos descendientes. !Ah, jijo de la guayaba!, que prolíficos resultaron sus hijos. !Compadre, usted me insulta! Ella jamás perdió su virtud, son descendientes de los hijos de sus hermanos y los de sus medios hermanos, más los de... !para qué les cuento si el mundo no se va a acabar!


Entonces no se enoje, Bartolo. !No me enojo me enca... brito y peor! Me fui a Zonzonique para quitarme a Bartolina de la cabeza y, !me echaron agua bendita nada más cruzar la puerta de la casa en dónde festejaban la posada! De ahí me crucé al ranchito de junto y ¿cómo ven?, !todos salieron corriendo! Pues para qué se le ocurre, compadre, ¿a poco quiere usted convivir con esos maloras?; no, Bartolo los vivos con los vivos y nosotros a lo nuestro. Mire, compa, andamos organizando otra revolución, digo, a ver si se nos va el aburrimiento; queremos jalarnos a los del Ejército de Oriente. !Pero cómo se les ocurre, compadres, esos andan ocupados preparando su fiesta del 150 aniversario y no creo que Zaragoza les de licencia!, mejor enrólense a los difuntos de este sexenio, son un titipuchal. !No, Bartolo, esos están rete desorganizados, más bien encabritados como usted! ¿Los andan corriendo con agua bendita de todas las casas? Peor, compadre, los que lanzan las piedras y esconden las manos hicieron una misa para pedirles perdón y rogar por la paz. ¿Qué no va en contra de la constitución? Mis tenates, compadres, la misa fue para otra cosa. Por eso le decimos, Bartolo, queremos hacer una revolución así como vivos están haciendo la suya. ¿Y contra quién, compadres? Eso es lo de menos, Bartolo, en qué se fija. Pues bueno, ya qué, a río revuelto ganancia de pecadores. !Pescadores, Bartolo, pescadores! No compadres, pecadores, !esos se van a robar hasta las urnas y todo se pondrá de cabeza! ¿De cuáles habla? !Pues en las que guardan las cenizas! Qué alivio, pensamos que de las otras. Es lo mismo compadres, es lo mismo, ya lo verán el día 21 de diciembre del 2012. !Salud! Qué pesimista, compadre, de verdad que la Bartolina lo está influyendo... No digan sandeces, los terremotos, inundaciones, resoplidos de volcanes y demás movimientos sobre la tierra se verán chiquitos si las urnas... Compadre Bartolo, mejor empínese el mezcal y vamos a comenzar nuestro plan revolucionario, "!los muertos, unidos, jamás serán vencidos!" y feliz inicio de 2012, a ver si en este año si se le hace, Bartolo. ¿Se me hace qué? !Pues conquistar los adentros de las enaguas de Bartolina! Va, pues, y a ustedes lo de la revolución de los muertitos.