domingo, 20 de febrero de 2011

Eufrosino afila el machete

!Ay, Bartolina! No te imaginas qué disgusto traigo cargando. Pero Bartolo, así no vas a llegar a la boda, todos los días vienes con la trompa parada. Pues para que me des un besito. Quítese Bartolo, la de malas y mi mamacita resucita. ¿Qué te traes? Pues que veo muy mal a mi amigo Eufrosino. Ya sabes que es muy buena persona, tranquilo, siempre de buen humor, pero ahora está muy triste. !Pues cuéntame ya!


(Él es Eufrosino, para aquellos seguidores que no han tenido el gusto de conocerlo)






¿Te recuerdas de Lupito, el sobrino de Eufrosino? Bueno, pues ese chamaquito es muy listo, de los que sí saben leer, y tan bien, que lo mandaron para la capital de los Ángeles. Ahí, nada más llegar a la escuela, le hicieron algo del bul, bul... con un ying o no sé qué.  El bullying Bartolo. ¿Pero como sabes tanto, Bartolina? Porque escucho a la maestra Carmen, Bartolo. El caso es que Eufrosino está muy preocupadísimo; la verdad estuvo  re feo, los chamaquitos pusieron al Lupito de cabeza, le bajaron los calzones, se mearon en su cara y lo escupieron. Luego lo amenazaron que si decía algo lo iban a quemar vivo. Ya los chamacos no tienen infancia, desde que caminan  son como grandes. Grandes desgraciados, Bartolo, y así los debían de juzgar.
!Ay, Bartolina, ya están peor que cuando la revolución! Mira Bartolo eso es algo muy, muy malo, pobre Lupito, le van a destrozar la vida. Pues sí, Bartolina, y con justa razón mi amigo Eufrosino ya está afilando el machete. Pues dígale que hable con el profesor. No, pues, Bartolina, dice que los profesores no pueden con los chamacos. Pues entonces que hable con el director. No, pues, Bartolina, dice que los directores no pueden con los padres de familia. Pues que hable con la maestra Elba. No, pues, Bartolina, ella vive en otro mundo. Pues que hable con las autoridades. No, pues, Bartolina, dice que las autoridades no pueden ni con los papás, ni con los profesores, ni con la maestra Elba, ni con los chamacos. Entonces que el Lupito se lleve el machete a la escuela. No, pues, Bartolina, entonces vamos a estar como en las escuelas del otro lado. !Ay! Bartolo, si eso hacen los que estudian y saben leer y escribir, allá en la capital, mejor es quedarse aquí de analfabetos, por lo menos los cuerazos y trancazos son de los familiares. ¿Y entonces qué le aconsejo a Eufrosino con lo del  bul, bul...? Se dice bullying, Bartolo. Pero mi chatita, si el castellano se me atora de repente, cómo quieres que le entre al inglés. Pues dilo como el profe Joaquín, "bulin" y ya está. ¿Así lo dijo? No, pues, Bartolo, así me imagino que lo diría. !Pero que re lista eres, Bartolina! Eso sí, pero yo digo que mientras más leídos y escribidos, más salvajes. A lo mejor si es buena idea que tu amigo Eufrosino afile el machete.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Juai de rito

Apenas bajó el sol Bartolo tomó camino, como todas las tardes, para visitar a su amada Bartolina. En la cabeza le daban vueltas las conversaciones que había escuchado en la tiendita del pueblo. A la preocupación por ser analfabeto se sumaron otras más. Lo suyo era hablarle bonito a la tierra, pedirle a diosito que mandara aguita; a su tiempo, claro, ni antes ni después como se había encaprichado en hacerlo durante los últimos años.
Bartolina lo esperaba con molito de olla, era una bendición tener una mujer así, tan bonita, tan atenta y tan lejos, porque del pueblo de Bartolo al de Bartolina había de por medio varios kilómetros de camino de tierra.
¿Qué te pasa, mi Bartolo? ¿Por qué tan serio? No, pues, las cosas se ponen difíciles, al profe que sale por la tele ya también se le echaron encima, no lo corrieron como a la maestra Carmen pero peor, todos se burlan de él. ¿Y eso? No, pues, le dijo "juai de rito" a un tal Toño, no estoy seguro porque yo tampoco entendí, pero los jóvenes del pueblo, que no son analfabetas, dijeron que el profe debía aprender algo de las ingles y la verdad eso me preocupó. !Ya no hay moral, Bartolina, ya no hay moral! Lo que te falta es un acento, Bartolo, un acento. No me espantes Bartolina, !en dónde! En la "e", el profe y todos los demás deben aprender inglés, por eso lo de la educación en dos lenguas y la computadora... No me la pongas más complicada, Bartolina, aparte de aprender a leer y escribir ¿también tenemos que aprender inglés con esa maquinita de escribir que tiene una pantalla de televisión? Pues sí, Bartolo, eso quieren. !No fastidies, Bartolina, si apenas podemos hablar español y nos quieren meter las ingles por el medio y la computación. !Te dije que con acento! No se me ponga muina, Bartolina que se le arruga la frente. Mi chatita linda, para que se contente le prometo que me voy a inscribir en la escuela de adultos, ya lo de las lenguas y el inglés vendrá después. Pues, sí, mi Bartolo, yo lo voy a animar si usted me enseña a mí. ¿Con el acento o sin el acento, mi Bartolina? No se me ponga colorada, yo nada más hago mi luchita.

lunes, 14 de febrero de 2011

Para los amores que no mueren a pesar de ser finitos

¿Por qué te quiero tanto? ¿Por mí, por lo que creo que tú eres, por lo que juntos reunimos? Sólo sé que espero que sea tu mano la que cierre mis ojos y estar conciente de ello.

Algunas respuestas encontré en la poesía de Jaime Sabines. Feliz día seguidores.

"No es que muera de amor, muero de ti.

Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mí, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.

Morimos en mi cuarto en que estoy sólo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en el que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
dichosa, penetrada, y cierto, interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que nos vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos obscuros e incesantes.

Me muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte, amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mí, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.

Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.

Jaime Sabines

jueves, 10 de febrero de 2011

Analfabetas

5.9 millones de analfabetas en México, más uno: Bartolo, quien alguna vez aprendió las vocales y consonantes pero nunca las pudo poner juntas. No porque su capacidad fuera limitada sino debido a la falta de oportunidades para asitir a la escuela. El tema cobró vida con el asunto de que habían corrido a la Carmen de la escuela. La maestra que se exigía más a sí misma que a los alumnos, porque a pesar de la oposición de los que mandaban en el pueblo a que su gente destacara, ella imprimía siempre un esfuerzo extra a su persona.
Esa tarde Bartolo escuchó la noticia en la televisión de la tiendita. Preguntó si el analfabetismo era alguna enfermedad rara de las que ponían a la gente dentro de su casa. El tendero le dijo que más o menos porque de cierta forma sí inutilizaba.



Con la expresión de pocos amigos, la que siempre le acompañaba, agarró monte y se dirigió a la casa de su amada Bartolina.
Pues, cómo ves, Bartolina, yo soy uno de esos millones con esa enfermedad que no se cura con vacunas ni con penicilina pero sí que te inutiliza. ¿Cuál, Bartolo? Esa anal con algo que no entendí y pienso que debe ser mala pues está ahí mero. ¿De qué me hablas Bartolo? Del mal en la cola, por supuesto. !En la cola pero al final debías de estar Bartolo! Analfabetos son los que no saben leer ni escribir. !Ah, pues, Bartolina, ya me había rete asustado! ¿Pues que no aprendiste a leer? Pues no. Cuando yo era  muy chiquito, tanto como para apenas arrear la mula que teníamos en mi pobre casa, era bien carísimo ir a la escuela. Pero cómo, Bartolo, si es gratuita. Pues sería aquí porque en mi pueblo mis papás tenían que comprar el uniforme, los trajecitos para las fiestas de primavera, el 5 de Mayo, el 10 de Mayo, la primera comunión, el final de clases y las coperachas para los regalos de las maestras, para la pintura de la escuela, para... para que te cuento Bartolina. Y no éramos pocos chamacos. Pues sí, Bartolo, lo mismo me pasó a mí. ¿Entonces tampoco tú sabes leer? Pues no, Bartolo. Pues entonces no son 5.9 millones más uno sino más dos. Contar si sé, y quito y pongo días en mi calendario. ¿Pues para qué, Bartolo? Pues para llevar la cuenta de los que nos falta para el dinerito de la boda. !Ay, Bartolina!, sin tan sólo me dieras un adelantito me harías rete feliz. Pues si yo no tengo todavía ni la mitad. No me refiero a eso sino al otro rinconcito que tú tienes por ahí sin estrenar.


lunes, 7 de febrero de 2011

Bartolo y Bartolina

Don Bartolo caminó varios kilómetros antes de llegar a la casa de su amada Bartolina. La mujer (quien aún no era "su" mujer), apenas el enamorado cruzó la puerta le lanzó la noticia. Habían corrido a la Carmen del trabajo. ¿Y ahora que van a hacer los niños de la escuela? Pues, a saber. Ni uno ni otro de los que mandaban en el pueblo, estaban contentos con lo que la maestra enseñaba. ¿Pues qué enseñaba? Pues a leer. ¿Y eso es malo? No, Bartolo, es bueno, pero no tan rápido porque mientras más pronto aprendan, más pronto pensarán solitos y eso no les conviene a los que mandan en el pueblo. ¿Pues ahora qué van a hacer? No, pues a tenerlos engañaditos porque viene otro maestro y de nuevo va a empezar por las vocales, los animalitos, las florecitas, los recortitos y las cancioncitas. ¿Y qué van a hacer con los niños que ya van para la primera comunión? No, pues ellos son los que más protestaron y se quieren ir encima de los que mandan en el pueblo. Pues eso es malo, ¿no Bartolina? Pues, sí. ¿Y los papás qué piensan? Pues que los que mandan en el pueblo son los que deberían empezar a aprender las vocales, los animalitos, las florecitas... Ya, ya, Bartolina y ¿para qué? Pues para que aprendan a pensar y ya no hagan tonterías.
Bartolo se sentó a la mesa mientras Bartolina le servía cafecito y dos totopos con frijolitos. Qué redura era la vida y que reblandita la mujer. Así sí valía la pena caminar los kilómetros y volverse ya de noche. ¿A dónde andará la maestra Carmen? A saber, Bartolo.

viernes, 28 de enero de 2011

A mis fieles seguidores





Por lo visto ahora el tema es "seguir" adelante, con ánimos y ante todo: que te sigan para ser escuchado, leído, entendido y demás bla, bla.
Una moda en este nuevo mundo alternativo de las redes sociales, ufff, algo más para después recapitular en las sesiones en el diván o en alguna meditación.
Regreso al inicio, a mis muy queridos seguidores lectores (incluyo a los anónimos), les envío todo mi cariño y espero que aumenten y aumenten.

La foto viene al caso. Es uno de mis fieles seguidores del más allá, por supuesto, y lo llamo Bartolo debido a una especial petición que me hiciera al inicio de nuestra comunicación. Les iré contando su historia. Me encantaría que lo siguieran a él para seguirme a mí y así yo seguirlos a ustedes y estar dentro de la nueva modalidad de me siguen, los sigo aunque jamás nos sentemos a tomar un café juntos.
Hasta pronto mis queridos amigos y seguidores, seguiré de cerca sus comentarios.
María Sanz

Frente al espejo de Saile Villalobos

A nombre del Dr. Rafael Aluni y mío les damos la bienvenida al espacio que nos ofrece Enigma.
Hoy, 27 de enero del 2011, tengo el honor de presentar a ustedes la novela Frente al espejo de Saile Villalobos, editada por Ediciones Lobo en diciembre del 2010. La segunda entrega que hace el autor y la cual fue precedida por: Del odio al amor, El alma de la violencia.
Dedicar un tiempo o una vida al arte no es sencillo en nuestro entorno. En nuestro México aún no existe un interés generalizado por las artes, menos aún por la lectura. Por esa razón, las personas que colaboramos en Enigma y en Psicología Creativa Internacional hemos decidido abrir un espacio dedicado a la difusión de las producciones artísticas. Una nación culta y con alto nivel académico será justa, productiva y feliz. México adolece de innumerables elementos para desarrollar la riqueza y la grandeza de su gente. Elías Villalobos colabora con sus entregas literarias al ideal propuesto por muchos hombres y mujeres del pasado y del presente: abrir la conciencia y ampliar el nivel de conocimientos de los mexicanos.
El texto que nos ocupa esta noche, desde el título, nos conecta con el arquetipo del espejo. Carl Gustav Jung nos habla de los arquetipos como las imágenes ancestrales autóctonas constituyentes básicos del inconsciente colectivo. El espejo es pues el reflejo del mundo interior, los motivos ocultos, las experiencias sumadas a través de generaciones que inciden en el comportamiento presente. Esa es la experiencia de Ernesto, de Nadia, de Etna, personajes complejos quienes se enfrentan a un pasado que a su pesar, va más allá de su vida misma.
En la portada aparece un hombre quien observa en el espejo el rostro de una mujer. Nos presenta la dualidad del ser humano, el Ying y el Yang. El constante enfrentamiento con las fuerzas opuestas que deben ser conciliadas para conectarse con una tercera fuerza, la que los impulsa a continuar en el camino de la existencia. En el espejo no sólo se refleja el presente sino también un doloroso pasado de rostro femenino. El concepto de la dualidad se refuerza también cuando el autor cita el cuadro de “Las dos Fridas” realizado por la Kahlo en 1939, a raíz de su divorcio con Diego Rivera; se cree que el doble autorretrato es la expresión de los sentimientos de la artista en ese momento. Nadia lo observa.
Cito al autor:
“Tomó por el brazo a Ernesto y le habló al respecto acerca de las dos personalidades de Frida. Luego, frente al autorretrato de Frida, donde la pintora aparece vestida con traje de hombre, con el pelo recién cortado y los cabellos regados por todo el piso, Nadia siguió insistiendo en la identidad ambivalente de la pintora. Luego: “Ernesto, ¿cómo me vería vestida de hombre?” Él, con una sonrisa le contestó que difícilmente pasaría por hombre, aunque su carácter dominante tenía algo de masculino. Nadia rió y volvió a mirarlo con una expresión de conformidad.”

El autor emplea el símil de un árbol en los agradecimientos, uno de los arquetipos más representativos y empleado desde la época prehistórica como símbolo de fortaleza y nobleza, de acercamiento a los dioses. El simbolismo del espejo y el árbol subyace a lo largo de la trama.
Me permito leer la cita que hace el autor tomada de “La rueda de la vida”, escrita por Elisabeth Kubler-Ross: “Cuando hemos realizado la tarea que hemos venido a hacer en la tierra, se nos permite abandonar el cuerpo que aprisiona el alma, como hace la mariposa con el capullo de seda.” De ahí parte Saile Villalobos para describir la relación entre Ernesto y Nadia.
Ernesto, nombre de origen germánico cuyo significado es: águila, fuerte, tenaz, es dado al personaje que momento a momento se encuentra limitado por su ex mujer: Diana, por los sucesos acontecidos en el pasado remoto y en especial por Nadia, la mujer de la cual está enamorado desde muy joven. Ella, debido a motivos inconscientes lo aleja, lo reprime, prácticamente castra sus intenciones. Nadia se perfila como un ser auto afirmado, con pocos deseos de comprometerse. La mujer dragón, de colores llamativos, atractiva y a la vez peligrosa por lanzar fuegos invisibles en cada diálogo dirigido a Ernesto, incluso a otros hombres. También en ella se manifiesta el temor de origen ancestral.

La relación entre ambos transcurre en un entorno mágico: el de Coyoacán, en México. Nadia define su relación como de: “amigos únicos”. Únicos en el amplio sentido de la palabra porque para ella no existe otro hombre como Ernesto y a la vez la castidad impuesta la hace especial a pesar de los escarceos.
Cito al autor:
“--Ernesto, tú no cambias. Sigues siendo el mismo.
--¿Y eso es malo, Nadia?
--No. Hazme un favor: no cambies.
El café aquel de la plazuela de Santa Catalina estaba cerca.
--Nadia, ¿qué soy en tu vida?, aparte de tu amigo-único.
--Averígualo tú –contestó ella tomando con ambas manos las de Ernesto y atrayéndolo hacia sí.”
El autor logra mantener, a lo largo de la narración, la elegante tensión erótica y emocional nacida entre los personajes.

Cito al autor:
“El misterio, el encanto volvían a posarse en el cuerpo de Nadia, subían desde su centro, se extendían hacia toda ella, escapándose por los ojos, en la boca y en la anchura de su cabello negro.”
Saile Villalobos nos lleva a la casa habitada por Diego Rivera y Frida Kahlo en el barrio de Coyoacán. Lugar en el cual confluyen encuentros, sentimientos y recuerdos entre los personajes.
También en Coyoacán está la vieja casona en donde vive Nadia. En ese lugar Ernesto es testigo de sucesos extraordinarios y enfrenta, ante el espejo, a la mujer del pasado que acecha y remueve sufrimientos.

Cito al autor:
“Nadia narró entonces una historia de horror que provenía de sus abuelos: La casona de Coyoacán, la leyenda.
Una expresión lúgubre invadió el rostro de Nadia; la evocación de la narración que por años le habían contado volvió a su memoria.”

En Frente al espejo se dan pequeñas probaditas de hechos ocurridos en la Independencia y en la Revolución. Se alude a la conquista y la desgracia vivida por los conquistados. Ernesto y Nadia se mueven a través de las páginas entre arte, historia y recuerdos.

Cito al autor:
“Recorre espacio por espacio, pintura a pintura, detalle a detalle, el museo de Frida en Coyoacán. Nadia tantas veces, Nadia tantos años. Nostalgia recurada y vuelta a abrirse. La investigación escolar, el amigo-amiga, las notas frente al cuadro de “Las dos Fridas”, ella acercándosele al oído; sus labios parodiando una canción de bisutería barata: “Tu y yo somos uno mismo”.”

La aparición de un tercer personaje: Etna, la artista. Escultora, pintora, defensora de las artes plásticas indígenas; lectora voraz. Ella es el ejemplo de la mujer capaz de romper con los paradigmas familiares. Una obra llama la atención: “La violación de América”. El autor describe a través de una metáfora, muy al estilo de lo que podríamos encontrar en el género negro, a una mujer con el cuerpo abierto, el corte lateral deja al descubierto la espina dorsal. En el área cóccix, dos fetos, uno masculino y otro femenino, ensangrentados. En el abdomen una niña asciende, evoluciona, arriba a la vejez y en su evolución encuentra la sabiduría y la santidad. La parte superior de la obra es coronada por una imagen cósmica, plena y trascendente. A través de su pintura, Etna se manifiesta.

Frida y Etna, Frida y Nadia, Frida y Ernesto y Coyoacán como hilo conductor que hace una fina costura y liga a los tres personajes. Y se podría decir que es el ingenuo psiquiatra, a quién le faltan argumentos o pierde las palabras cuando sus pacientes revelan la naturaleza de la oscuridad interna, quien rompe el entramado dando un giro a la historia. Hechos ajenos a ellos se manifiestan interponiéndose en sus relaciones. ¿Reencarnación, recuerdos contenidos en la memoria colectiva?
Frente al espejo depara sorpresas y un final deseado.

Cito al autor:
“Pasado y destino tenían un mismo rostro amoroso. La vida había valido la herida.”

Las vidas de Ernesto, Nadia y Etna no se resuelven en el diván, no en la cama, no en las calles de Coyoacán, es el destino, irónico, cruel y a la vez perseverante y amoroso quien decide.

Frente al espejo es un esfuerzo más de Saile Villalobos, un acercamiento a la literatura y a él mismo. El autor no se desliga del texto, permean sus inquietudes, su cosmovisión. Enriquece con las citas de escritores, artistas plásticos, filósofos y al final: “sólo hay una salida verdadera, el encuentro contigo mismo”, frase de Octavio Paz citada por el autor.

En Frente al espejo se encontrarán reflexiones profundas dentro de un texto de lectura ágil por el empleo de un lenguaje sencillo. Accesible y recomendable para quienes gusten de historias casi cotidianas. Subrayo el casi porque en la cotidianidad de Etna, Ernesto y Nadia se esconde lo extra ordinario.

Me permito leer la contraportada:
Una enigmática mujer surge de la penumbra de la noche y frente al espejo le revela a Ernesto el dolor del trauma sufrido en vidas pasadas que impiden conciliar el amor entre dos jóvenes. Relato nacido en el histórico barrio de Coyoacán. Cuna del mestizaje y consumación de la Conquista de México o más preciso “la violación de América.”

Gracias Saile Villalobos por compartir una visión y una esperanza.